¿Un
cabello demasiado corto? ¿Poco pelo? ¿Falta de volumen? ¿Un tocado diferente?.
Las extensiones no sólo sirven para alargar una
melena, son un recurso perfecto para paliar las carencias del cabello natural o
jugar con él, sin estridencias y maestría.
En los cabellos cortos.
“Para alargar la melena y que el efecto sea el deseado, es conveniente que el
cabello tenga una longitud de al menos 12 centímetros. En cabellos más cortos,
sólo las pueden poner manos expertísimas y haciendo un trabajo casi de
ingeniería capilar. Si la longitud es la adecuada, son perfectas para
distribuirlas estratégicamente en los laterales y proporcionar al estilo, un
aire romántico, dejando algunos mechones sueltos sobre la sien, definidos pero
no estructurados”.
Ganar volumen. “Si el
problema está en la falta de cuerpo o en que el cabello es muy fino y resulta
pobre, las extensiones son la mejor solución. Lo ideal es colocarlas en los
laterales, la zona donde escasea más el cabello, ya que la zona trasera, siempre
está más poblada. 15 o 20 extensiones microfinas en cada lado, serán suficientes
para poder jugar con los volúmenes laterales, tanto si se hace un recogido
clásico como si se realiza una versión más vanguardista”.
Cristales. “Son lo último
para adornar un cabello, las extensiones con cristal de Swarovsky se colocan
estratégicamente sobre la melena para que al peinarla hagan las veces de tocado
aportando pequeños destellos de brillo”.